martes, 27 de abril de 2010

TAUROMAQUIA



Los toros en el Surrealismo Geométrico

Fiesta
óleo sobre tela
120 X 150 cm.

Respecto a estas pinturas, se puede ver claramente que la Fiesta Brava ha sido reinterpretada en un lenguaje plástico contemporáneo, pero conservando la esencia, el movimiento, plasticidad, colorido y sentimiento que la caracteriza.

La propuesta plástica es el Surrealismo Geométrico, que es una decantación de varias influencias que se han sintetizado en esta nueva estética.

En todas la mayoría de las pinturas existe un código que las une; atmósferas, astros, referencias del ruedo, las tablas o los burladeros, pedestales, elementos colgando o flotando y una forma musical representada por líneas de colores en movimiento.

Rafael Sánchez de Icaza


Pasodoble
óleo sobre tela
120 X 150 cm.

Desde que las corridas de toros se establecieron en España, se hicieron para festejar. Son festejos y es por eso que se le llama Fiesta Brava. En las celebraciones importantes hay una corrida de toros, es motivo de fiesta. Y naturalmente tiene su música propia, porque no hay fiesta sin música. La música de los toros es el Pasodoble, marcha española en compás de 2/4 y tempo allegro moderato, frecuentemente en tono menor, utilizada indistintamente para desfiles militares y espectáculos taurinos. En la década de 1920 se popularizó como baile y muchos de ellos tenían letra. Forma parte fundamental del repertorio de las bandas de música españolas y son muy típicos los pasodobles toreros, dedicados a prominentes figuras taurinas.



Al pintar esta obra, iba yo siguiendo el compás y la melodía de un pasodoble del músico-poeta mexicano Agustín Lara, que se llama Torero. El fondo de la pintura está estructurada en trazos como los que pudiera trazar el director de una banda musical, trazos marciales tal vez, pero la melodía se mueve de lado a lado y de arriba a abajo de la obra, formando las figuras de un torero y la de un toro. Los colores son los de la fiesta brava y las líneas que salen a un lado de la cabeza del torero, son las notas que escucha antes de que salte el toro a la arena.

Rafael Sánchez de Icaza


Derrote
óleo sobre tela
150 X 120 cm.

Los toros bravos usan los cuernos para atacar y defenderse en dos movimientos que se llaman cornadas (cuando aciertan al objeto que atacan) y derrotes (cuando la cornada no da en el blanco) En una atmósfera cargada de nostalgia y misteriosa, hay en primer plano un gran toro rojo que emerge de lo más profundo de las raíces mexicanas, en él hay música, los vestigios de diversas culturas del mundo y grandeza, siglos de tradiciones y milenios de historia. Lanza un derrote al viento como queriendo pelear por su vida, mientras atrás, a lo lejos se ven los restos de una tradición que se aleja con sus caballos y sus toreros. Los colores rojo blanco y verde simbolizan la bandera de México y el sol es la esperanza que no deja de existir.

En esta obra he pintado a un toro que simboliza el estado actual de las corridas de toros en México.

Rafael Sánchez de Icaza


Circurrette
óleo sobre tela
100 X 80 cm.

Toreo en México

La fiesta brava forma parte de la cultura popular mexicana, es una rama fuerte de nuestro árbol cultural y una tradición que viene desde sus raíces mestizas.

El toreo en México tiene más de cuatro siglos de existir, pues el primer registro histórico consta en la quinta carta de relación de Hernán Cortés, documentando que él mismo a su regreso de una expedición a “Las Hibueras” (ahora Guatemala) el 24 de junio de 1526, decide lancear “ciertos toros” en el sitio que ahora es la Plaza Mayor frente a Palacio Nacional. Después, durante las fiestas oficiales del virreinato en las que se daban corridas de toros y su interpretación popular.

Continuaron las corridas en los tiempos de la independencia, en las que hay registro histórico de la participación de Miguel Hidalgo y otros insurgentes. En la época de La Reforma incluso tuvo que haber prohibiciones del presidente Juárez. Se siguieron dando corridas de toros, como fiesta popular, aun con las prohibiciones de Carranza en época de la Revolución. Y durante todo el siglo XX y hasta la fecha.

En México se ha dado una tauromaquia a la usanza española. Pero simultáneamente, una tauromaquia criolla, una sincrética llamada mestiza y a fin de cuentas lo que tenemos en la actualidad, una tauromaquia a la mexicana, que es una manifestación cultural y una tradición popular. Una tradición popular –mexicana y universal- vigente, digna de interpretarse, difundirse y cultivarse. El toreo en México, es también una representación de nuestra diversidad cultural.

Las corridas de toros siguen formando parte de nuestra mexicanidad, tanto como el mismo idioma español, los caballos, la guitarra, la religión, la comida y por lo menos la mitad de los usos y costumbres de nuestro pueblo.

Esta obra representa la creación de el gran torero mexicano "Curro" Rivera a la que él mismo nombró "Circurrette" y que realizó antes que cualquiera en las plazas más importantes del mundo que son La Plaza México y la plaza de Las Ventas de Madrid. Algún tiempo después, un torero llamado Julio Robles la repitió y los periodistas que no la habían visto le llamaro "Roblesina" lo cual es un error histórico.

Rafael Sánchez de Icaza


Castaños
óleo sobre tela
40 X 80 cm.

Los toros de lidia descienden de una raza antediluviana que se llamaba Uro. Estos eran animales fieros y salvajes que habitaban en el norte de África, en Europa y en el medio oriente. Durante la época feudal fueron casi exterminados por el humano, para crecer las tierras de cultivo. Pero los árabes los criaban y utilizaban para el entrenamiento de sus soldados en la guerra. Encerrando a un soldado en un corral con un Uro, el militar tenía que matarlo con una lanza desde el caballo. Esta práctica se la llevaron a la península ibérica ala cual que conquistaron y en la que permanecieron por 800 años. Este es uno de los orígenes de la cultura taurina y el origen de las ganaderías. Esto ha significado la conservación de la especie, del Uro como ahora lo conocemos, hasta nuestros días, en su hábitat natural y sin peligro de extinción.

Este cuadro representa a 6 toros en el campo mexicano, escogidos para ser toreados. Se le llama castaño a este color de toros, por el parecido que tiene el color del animal al color de las castañas. Los toros en el campo suelen estar tranquilos y majestuosos. Los nopales (cactus) son característicos de la campiña mexicana.

Rafael Sánchez de Icaza



Cielo Rojo
Oleo sobre tela
80 X 200 cm.



Verónica en Rojo
óleo sobre tela
100 X 80 cm.

Una de las fases de las corridas de toros, es el toreo con la capa. La ejecución principal con la capa se llama Verónica, en honor a quien puso sobre el rostro de Jesucristo un manto, en el que se grabó su rostro. Es la ejecución obligada con la capa, la forma más antigua y la que ha experimentado más evolución a lo largo de la historia del toreo, el torero que no sabe torear bien a la verónica, no es un buen torero.

En esta obra me inspiré en las verónicas de los toreros mexicanos y españoles que han toreado en la ciudad de México. Las líneas de colores que se ven bajo la imagen representan la música clásica que escuchaba mientras pintaba esta obra.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza

Tercio de Varas
óleo sobre tela
120 X 150 cm.

Las corridas de toros están divididas en tres partes que se llaman tercios. El primer tercio también es llamado tercio de varas, pues es la parte en la que se prueba la bravura del toro con una lanza, que se le encaja al toro en una zona en la que se le puede curar rápidamente en caso de que se le perdone la vida, a esto se le llama; picar al toro. En esta parte de la corrida es cuando se torea de con la capa y se realizan ejecuciones diversas que suelen ser muy vistosas y arriesgadas, porque el toro está muy entero y fuerte. El objetivo de picar al toro es probar su bravura, hacer que libere ácido láctico a través de el sangrado para que recupere su movimiento y moderar su acometida, para propiciar la realización de evoluciones artísticas.


En esta pintura, aparece sobre el horizonte de la arena una barrera de madera pintada de rojo, que es la que actualmente hay en las plazas de toros. Debajo, flotando se ve a un torero que torea de capa al toro, tres toreros más miran atentos la escena, alertas por si hay que intervenir en la acción. Un picador está fijo en su caballo esperando la embestida del toro que irá con él a probar su bravura. En esta ocasión, la música representada por las líneas de colores va en dirección al caballo (que está protegido con una cubierta especial llamada peto) y representa la sinfonía que estaba escuchando en mis audífonos al pintar este momento.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza

Cielo Andalúz
óleo sobre tela
150 X 120 cm.

Cuando las corridas de toros se celebraban en las plazas públicas de las ciudades, como en la Plaza Mayor de Madrid, por ejemplo, cerraban con madera los accesos y soltaban a los toros ahí para que el pueblo o en su caso la nobleza, realizaran las corridas de toros. Pero antes de que soltaran al primer toro, un representante de la autoridad, que era el alguacil, salía a caballo para que estuviera libre de gente al lugar y no hubiera incidentes imprevistos. A esta acción se le llamaba despeje. Una vez que en la plaza ya no había gente, el alguacil se dirigía a los toreros y entonces avanzaban todos juntos, como en un desfile de los protagonista del espectáculo. En nuestros días, esta tradición continúa, el alguacil sale al ruedo, recibe la llave de la puerta de toriles (que de donde salen los toros) y va hasta donde están todos los participantes de la corrida. Avanzan todos juntos al mismo tiempo que inicia una música característica de las corridas de toros, que se lama pasodoble.


Cada ciudad y cada plaza tienen un pasodoble elegido para sus corridas de toros. Este cuadro representa estos momentos, el inicio de la corrida y se llama Cielo Andaluz, porque es el título de la obra musical que tradicionalmente se usa en las corridas de la Plaza México. La línea de colores representa las notas de este famoso pasodoble.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza

Banderillas Verdes
óleo sobre tela
100 X 80 cm.

Otra de las fases de las corridas de toros, son las banderillas. Esta forma tiene su origen en los antiguos ritos de Creta, cuando los acróbatas hacían piruetas ante un toro, celebrando las fiestas y el rito a mino tauro. De ahí pasaron a los romanos y estos a la península Ibérica, donde encontró la celebración al sol, en la que un hombre que quería casarse con una dama, debía poner en el toro un par de banderillas que ella misma había elaborado para tal rito.

Este cuadro representa a los toreros que caminan hasta los cuernos del toro para hacer una representación moderna de los ritos ancestrales del toreo. Las líneas de colores que se ven bajo la imagen representan la música barroca que escuchaba mientras pintaba esta obra.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza


Toro de Oro
óleo sobre tela
60 X 50 cm.

La vida del toro en el campo, cambia radicalmente en las plazas de toros. Ahí luchará por su vida y por la preservación de su especie. Se le pondrá a prueba con los picadores para saber su nivel de bravura, si es muy bravo se le perdonará la vida y regresará al campo como semental, para continuar su estirpe.


El cuadro representa a un toro en la plaza, un toro que se vuelve muy valioso para la cultura y para la ecología, un toro valioso para todos los que trabajan y viven de la tauromaquia, carpinteros, constructores, médicos, toreros, ganaderos, agrónomos o artistas, entre otras muchas fuentes de vida que genera este noble animal. Por eso se llama toro de oro. El horizonte simboliza la arena de la plaza, lo rojo sobre el horizonte, la madera que sirve de resguardo para los toreros y las líneas de colores, que se ven junto a la imagen, representan la música de jazz -flamenco que escuchaba mientras pintaba esta obra.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza


La Verónica
óleo sobre tela
81 X 100 cm.

En 1723 el rey Felipe V impuso a los de la corte la prohibición de torear a caballo, que era la forma principal de realizar las corridas de toros, los modestos matadores y los pajes empezaron a torear por su cuenta en las ciudades más importantes y a desatar el entusiasmo del gran público. Surgió entonces el toreo a pié que dio lugar al toreo moderno. Para torear a pie estos personajes utilizaban sus capas de vestir, estas con el tiempo se fueron transformando en lo que ahora son las capas de torear.

En esta tinta, se ve la capa que se mece lentamente en contraste con el potente movimiento del toro bravo que la trata de alcanzar. El torero estático, toreando a la verónica, hace pasar la vida y la muerte bajo su mirada. Se mueve la música queriendo sonar y los astros se asoman a ver la escena.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza


El Alguacilillo
óleo sobre tela
81 X 100 cm.

El alguacilillo, es el nombre que se le da ahora, en las corridas de toros, al que antiguamente se llamaba alguacil. Es el primer personaje de una corrida de toros que hace su aparición en el ruedo de la plaza y es el que se encarga de transmitir y ejecutar las órdenes de la autoridad en la plaza, que es el juez. Siempre va vestido de negro como se vestían en la época del Rey Carlos IV.


En esta pintura, va el alguacilillo en un caballo brioso, parece flotar y jinetear al ritmo de la música taurina que se ve vibrar entre la arena y el corcel. Al fondo se ve aparecer el sol y se van formando las tablas que conformarán el ruedo.

  Rafael Sánchez de Icaza


Indulto
óleo sobre tela
40 X 150 cm.

La naturaleza de los toros de lidia es la bravura. Gracias a esta característica es que ha sido posible conservar esta especie, pues es un animal que no es rentable en producción de carne, leche o labores del campo, como si lo son otras razas de toros. En las corridas de toros demuestran su bravura durante la confrontación con el humano, que se enfrenta a él, con respeto y un código de ética establecido durante siglos de evolución. Cuando un toro bravo sale a la plaza y hay un torero que sabe lo que tiene enfrente y tiene la técnica y el arte para hacerlo lucir, sucede el indulto .Es decir, que al toro bravo se le premia con el perdón, ha luchado por su vida y por la de su especie y se le regresa al campo, para que siga en él como semental y apareándose con las vacas para engrandecer y prolongar su raza.

Este cuadro representa la historia de “Guillo” un toro de la ganadería Santa María de Xalpa, que se toreó en la plaza México a cargo del matador Pape López y que por su bravura y nobleza fue indultado. En la imagen se ve la salida del toro al ruedo, lo torean de capa, prueban su bravura en el caballo y las banderillas demuestra su nobleza en la parte final de la corrida y finalmente es devuelto regresando por donde salió.

Rafael Sánchez de Icaza


El Encierro
óleo sobre tela
81 X 100 c.

Se le llama encierro a el grupo de toros que se van a encerrar en una plaza de toros, par una corrida. Suelen ser seis. Tradicionalmente los encierros se hacían por las noches ya que se trasladaban por los caminos que iban del campo a las ciudades arreando los toros a caballo, de modo que esto para que fuera más seguro se hacía cuando la mayoría de la gente estaba dormida en sus casas.


Esta es una tinta que representa toros adultos que corren hacia su destino iluminados por la luna, quizá alguno de ellos se salve y regrese al campo de donde salió, como un soldado que vuelve de la guerra condecorado por su valor.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

 Rafael Sánchez de Icaza

Afarolado de Juan
óleo sobre tela
150 X 120 cm.

Sabido es que los lances son las ejecuciones con la capa y los pases son con la muleta o tela roja.Uno de los pases más vistosos y que diversifican las faenas para sacarlas de la monotonía  es el pase afarolado, que además es muy dificil verlo y como todo, verlo bien ejecutado lo es aún más.Este óleo surge de una época en que acomapañé al matador Juan Salvador por varias plazas en su campaña previa a tomar la alternativa en la Plaza México en la que tuvo una gran tarde.

Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

Rafael Sánchez de Icaza


Aureo Natural
óleo sobre tela
80 X 100 cm.

... Rafael sorprende con una novedosa y originalísima Propuesta a la que denomina surrealismo geométrico.Ahora toro, torero y muleta, fragmentados, quedan suspendidos en el aire en grácil movimiento.

Leonardo Páez.


El quite
óleo sobre tela
80 X 100 cm
Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.


Rafael: he visto tu nueva obra; tu nuevo Matrix Taurómaco, atrevido, alado y sorprendente. Color y movimiento; delineación Sutil, geométricamente perfecta. Juegas con las formas móviles con suma autoridad, pues conoces la tauromaquia. Rompes las figuras para unirlas mejor así; articulas los miembros para dotarlos de libertad ... ¡Coño, me gusta!

José M ª Moreno Bermejo


En los vuelos
óleo sobre tela
40 X 80 cm.

...el último de los grandes pintores mexicanos especialmente dedicados al tema taurino.

Horacio Reiba
 (Alcalino)


El Banderillero
óleo sobre tela
100 X 81 cm.
Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

“….. el cuadro de referencia refleja la personalidad y estilo artístico del autor, se observa que la luz le sonríe, le da gozo y vida a la obra, en el esbozo de líneas diluidas con capricho fugitivo, llenándola de miel y fantasía alucinante.....”

José Julio García


La Estocada
óleo sobre tela
100 X 81 cm.
Forma parte de la colección de pinturas que ilustró los carteles de la temporda 2010 de la Plaza México.

“….. Fecundo en su plan creativo, Sánchez de Icaza, cual jazzista en trance, plantea el concepto de su trabajo en la improvisación, en ir descubriendo en el trazo la forma que pide el papel, la tela, etc. Digamos, descubre lo invisible, lo que ya está ahí predispuesto a ser dibujado, en una especie de acción de parto….. “

Pepe Malasombra



Ecológico
acrílico sobre tela
90 X 120 cm.

El color, tan rotundo y dramático, sin embargo es siempre único en cada diferente composición. En general no hay mezcla cromática, sino que en cada cuadro predomina un color (el rojo, el verde, el grana, el azul...), que es llevado hasta sus últimas consecuencias.

José Luis Ramón.


Muletazo Aureo
óleo sobre tela
81 X 100 cm.

Acostumbrados a los paisajes de todos los días, vamos a los toros para envolvernos en color. Huyendo de los ruidos de lo cotidiano, vamos a los toros a escuchar la música callada del toreo, la polifonía que se desprende de los tendidos y esa melodía inasible que emana de un lance efímero. El pintor lo sabe y lo plasma con su mirada para compartir con nosotros lo que aparentemente no era más que un fugaz instante en la retina. El pintor fija la memoria y congela el tiempo. Traza con precisión el momento inasible en que todos los sentidos se reúnen en un muletazo interminable. Vista, tacto, oído, gusto e incluso olfato se detienen temblando, se quedan quietos en sismo, explotan como un murmullo… y desaparecen en un palmo de arena, para resucitar al siguiente lance y fijarse para siempre sobre el lienzo.


Jorge F. Hernández.



MM
óleo sobre tela
100 X 100 cm.


Dentro de la pintura taurina, ha habido muchas propuestas interesantes en casi todas las corrientes pictóricas establecidas, algunas de pintores que tocan el tema taurino como algo anecdótico sin profundizar más en el tema u otras en las que los pintores son parte de la misma cultura taurina y representan el tema de una forma muy tradicional. En este último caso, la constante es el impresionismo o el expresionismo que ha sido base de los carteles en las plazas de toros. La propuesta plástica es tomar la cultura taurina y replantearla en una estética propia – el surrealismo geométrico- sin que se pierda la esencia ni la tradición de la fiesta brava , pero con un lenguaje contemporáneo y destacando la parte estética de las corridas. Esta nueva pintura taurina de es la más reciente propuesta contemporánea de un pintor que vive esta cultura de tantos siglos de existir en España y México entre otros países con la tradición de la Fiesta Brava.


Rafael Sánchez de Icaza.